| Nota
Extraída de http://www.conicet.gov.ar/diarios/2006/abril/011.php
03-04-06 | El Litoral, Santa Fe, edición
vespertina | Educación
En nuestro país, existe en tratamiento una ley
que pretende, entre otras cosas, empezar a sustituir
los combustibles fósiles por biocombustibles.
Un experto en biodiesel de la FIQ explicó la
importancia de comenzar a regular su uso.
Prensa FIQ - El Litoral
La contaminación ambiental y el agotamiento
de los recursos no renovables han hecho que los países
comiencen a desarrollar otras alternativas viables frente
a las energías fósiles. Así, cobra
auge el desarrollo de los biocombustibles, como el biodiesel
y el bioetanol, fuentes de energía renovables
producidas a partir de vegetales, e incluso grasas animales,
que pueden ser usados puros o mezclados con gasoil y
nafta respectivamente.
En nuestro país, existe un proyecto de ley de
biocombustible que está siendo tratado en el
Congreso. El proyecto originado en el Senado fue aprobado,
la semana pasada, por Diputados con modificaciones en
lo atinente a promoción impositiva e incentivos,
por lo que deberá volver a la Cámara de
origen. Con él se propone sustituir un 5 % del
diesel con biodiesel y un 5 % de nafta con bioetanol.
Desde la Facultad de Ingeniería Química
de la Universidad Nacional del Litoral, el Dr. Carlos
Querini, experto en investigación y desarrollo
de biodiesel, y en control de calidad de biocombustibles,
manifestó la importancia de este tipo de energías
sustitutivas y de contar con una ley que establezca
y regule su uso.
Qué son los biocombustibles
Cuando se habla de biocombustibles, "se contemplan
tres grandes combustibles renovables derivados de la
biósfera: el biodiesel, que surge de realizar
una reacción química entre un aceite vegetal
o grasa animal y un alcohol; el bioetanol, que resulta
de un proceso de fermentación de cereales o de
caña de azúcar, y el biogás que
se produce por reutilización de desechos orgánicos",
explicó el Dr. Querini.
La importancia del uso de los biocombustibles radica
en la reducción de la contaminación ambiental.
"Los porcentajes de sustitución con biocombustibles
que se prevén son más que importantes
para revertir el efecto invernadero. Por cada tonelada
de gasoil que se reemplaza por biodiesel, se dejan de
emitir a la atmósfera unas 3 toneladas de dióxido
de carbono", aclaró Querini.
"En el caso del etanol, también es beneficioso
respecto de las emisiones: el uso de compuestos oxigenados,
como el alcohol, colabora disminuyendo las emisiones
de hidrocarburos. Adicionalmente, presenta buenas propiedades
como un alto número de octanos sin la toxicidad
de los compuestos aromáticos como el benceno".
Asimismo, el investigador de la FIQ sostuvo que "el
biodiesel presenta una muy baja toxicidad y se biodegrada
muy fácilmente: tan rápido como el azúcar...".
Proyecto de ley
"Lo más importante del proyecto es la incorporación
obligatoria de biocombustible en diesel y nafta",
explicó Querini. En cuanto a los aspectos positivos
de la ley, agregó que "si bien se han hecho
algunas modificaciones en materia impositiva respecto
del proyecto anterior -perdiendo estabilidad fiscal
e incentivos impositivos-, se generarían grandes
inversiones. Se debe tener en cuenta, además,
que Argentina importa gasoil a ritmo creciente. Esto
implica enviar divisas a otros países, en lugar
de volcarlas al sistema productivo nacional".
Sobre la importación de gasoil, aclaró
que "sólo este año se importó
un volumen equivalente al que habría que producir
de biodiesel si se aprobara la ley".
El investigador mencionó que "al aprobarse
el proyecto, comenzarían a regir los 15 años
de régimen promocional, pero recién al
cuarto año se implementaría el uso obligatorio
de los biocombustibles".
"En el proyecto ha generado controversias la asignación
anual de los cupos de producción. Así,
un emprendimiento puede tener un cupo, y al año
siguiente, según el criterio de la autoridad
de aplicación, puede bajársele con criterios
no definidos claramente, presentándose una situación
de riesgo para los inversores", expuso Querini.
"Hoy la Argentina puede hacer biodiesel porque
dispone del volumen de aceite necesario para hacer el
reemplazo del 5 %, que representa el 9 % de su producción.
En cambio, para las naftas, habría que hacer
unos doscientos millones de litros de etanol, y hoy
no se dispone de dicha cantidad. En el tema de las energías
renovables, algún incentivo fiscal y alguna promoción
de parte del Estado debe haber para que se pueda iniciar
el negocio. Este tipo de promoción, que a primera
vista surge como un costo fiscal, conduce a sustituir
importaciones, a generar trabajo, agregar valor a la
producción primaria, establecer una política
de preservación de reservas de petróleo,
genera fuentes de energía y contribuye a preservar
el medio ambiente", explicó Querini.
Por otro lado, en la versión actual del proyecto
"la investigación está más
acotada, con menos énfasis que en el proyecto
anterior, que incluso consideraba ventajas para los
proyectos en oleoquímicas, que son derivados
del aceite", enfatizó el académico.
Investigación de biocombustible en la FIQ
El investigador de la FIQ, quien trabaja desde hace
años en investigación y desarrollo de
biodiesel, brindó detalles acerca de lo avanzado
que se encuentra en el tema.
"Realizamos el estudio global del proceso, para
la generación de nuevas tecnologías con
diseño conceptual de equipos, desarrollo de procesos
con materias primas alternativas y control de calidad,
con miras a que el producto cumpla con los estándares
nacionales o internacionales. Todos los estudios que
realizamos están relacionados con el biodiesel;
no trabajamos en el tema de bioetanol. Hoy, puntualmente
estamos trabajando con aceite de algodón y aceite
de ricino (tártago), que son candidatos a generar
grandes o medianas plantas de producción de biodiesel",
manifestó Querini.
El grupo con el que trabaja se compone de graduados
y estudiantes: "Graduados que están haciendo
tesis doctorales y estudiantes de grado que están
trabajando en la parte de analítica y de procesos.
Para el diseño y producción de plantas,
trabajamos en conjunto con SIT Ingeniería y Fimaco.
Nosotros hacemos el desarrollo de los procesos; SIT
Ingeniería hace el cálculo de los equipos
y Fimaco hace la parte de diseño mecánico
y construcción. En el país, estamos trabajando
en con muchas empresas en desarrollos, asesoramiento
y control de calidad", puntualizó Querini.
Asimismo, agregó "se investiga también
en el diseño conceptual de los procesos para
mejorar la eficiencia y disminuir costos".
En el mundo
El auge del uso del biocombustible en el mundo "ha
sido impulsado por el Protocolo de Kyoto", indicó
el profesional, a la vez que agregó "Europa
tiene su ley y en este momento la sustitución
ronda el 3%, con un crecimiento de 0,7 % por año.
Brasil también ha fijado un valor inicial de
sustitución y un crecimiento anual. En cambio,
Estados Unidos -que no adhirió al Protocolo de
Kyoto- no posee ley de uso obligatorio pero usa bioetanol
en grandes cantidades".
En Argentina, "ya se han instalado plantas productoras
de biocombustibles... productores agropecuarios y cooperativas,
que en pequeña escala hacen su propio biocombustible,
usando sus granos y aceite. También existen plantas
medianas, que no están operando sistemáticamente
porque aún no cuentan con mercado para exportar,
por no dar con la calidad ni poder volcarlo para uso
del mercado interno", explicó el investigador.
Asimismo, remarcó el interés de empresas
aceiteras y petroleras en el tema: "Las primeras
porque tienen la materia prima, y en lugar de exportar
aceite crudo, se le agregaría valor exportando
biodiesel. Las segundas, fundamentalmente, porque en
algún momento van a tener que entrar en el tema,
ya sea porque se apruebe la ley o por diversificación
de mercados", detalló el Dr. Querini. |