| Nota extraída
de http://www.conicet.gov.ar/diarios/2006/octubre/032.php
16-10-06 | La Nación | Ciencia y salud
Un desarrollo tecnológico
del Conicet
Fueron certificados por la Subsecretaría
de Vivienda para edificios de hasta dos pisos. Según
las estimaciones, en la Argentina hay un déficit
de tres millones de viviendas.
Este balance deja a muchísimas
familias sin techo, pero una tecnología desarrollada
por un equipo de investigadores del Centro de Vivienda
Económica del Conicet (CEVE) promete no sólo
ayudar a saldar esta deuda, sino también la que
tenemos con el medio ambiente. Sí: los tecnólogos
lograron fabricar ladrillos y paneles con plástico
reciclado.
Es más: los ladrillos desarrollados
por el CEVE acaban de recibir el certificado de aptitud
técnica que otorga la Subsecretaría de
Vivienda y pueden utilizarse para construcciones de
hasta dos pisos.
"Los desperdicios que producimos
son infinitos -dice el arquitecto Horacio Berretta,
que dirigió el proyecto- y la fabricación
del ladrillo clásico es un verdadero desastre
ecológico, porque se hace con humus que tarda
miles de años en formarse y en hornos a cielo
abierto, como ocurría en Babilonia. Es decir,
que por un lado enterramos la basura y, por el otro,
devastamos la tierra fértil. Nosotros proponemos
una tecnología que ayuda a paliar ambos problemas,
pero además es más económica, muy
eficiente desde el punto de vista de la aislación
y fácil de fabricar."
Para hacer estos nuevos ladrillos,
Berretta y su grupo echan mano del plástico de
envases descartables de bebidas (PET) y de envoltorios
de alimentos.
"Los trituramos y los
mezclamos con cemento Portland", cuenta Berretta.
El resultado es un ladrillo más económico,
más aislante y más liviano, lo que hace
más fácil su colocación a las mujeres,
que son las que en las familias más modestas
frecuentemente deben hacerse cargo de la edificación.
"Un aspecto muy importante es
que esta nueva tecnología permite la autoconstrucción
-subraya Berretta-, con lo que mejora la calidad de
vida de personas para las que el acceso a la vivienda
convencional es prácticamente imposible."
Las propiedades físicas y mecánicas
de los nuevos ladrillos fueron determinadas en ensayos
realizados en laboratorios de la Universidad Nacional
de Córdoba y del Instituto Nacional de Tecnología
Industrial (INTI).
De la comparación con los tradicionales,
surge que los ladrillos del CEVE tienen bajo peso, mayor
aislación térmica, mayor resistencia mecánica,
similar absorción de agua, adecuado comportamiento
a la intemperie; son fáciles de clavar y aserrar;
presentan muy buena resistencia al fuego y mayor resistencia
acústica que los tradicionales.
"Además, como son de un
material muy rugoso, reciben muy bien el revoque",
detalla Berretta.
Según el investigador, por su
facilidad de aplicación, esta tecnología
permitiría organizar unidades productivas en
zonas marginales o de escasísimos recursos, y
generar empleo.
Estas y otras cualidades hacen que
los proyectos se multipliquen. "Junto con un grupo
interreligioso que ya cuenta con el terreno, estamos
pensando construir una fábrica de estos ladrillos
y bloques -comenta-. Una agencia española que
acaba de visitarnos podría darnos los fondos
para comprar la maquinaria. Por pedido de los presos,
también estamos dando los primeros pasos para
instalar una unidad de producción en la cárcel
de Catamarca. Además, tenemos una solicitud de
una escuela entrerriana y de una ONG de la ciudad de
Lima que quiere fabricar ladrillos de PET para varias
provincias de Perú."
El CEVE es un grupo tecnológico
de prestigio y gran experiencia en el tema. A lo largo
de cuatro décadas, sus investigadores utilizaron
materiales tradicionales en forma no tradicional, pero
con este proyecto invirtieron los papeles: utilizan
materiales no tradicionales (como los plásticos
reciclados) en forma tradicional (para fabricar ladrillos
o bloques para levantar mamposterías). Y si bien
en el país hubo otros intentos de desarrollar
tecnologías sobre la base de desechos, no se
trabajaba con una base científica, con el respaldo
del Conicet y de la Secretaría de Ciencia, Tecnología
e Innovación Productiva, como en este caso.
Para mostrar las posibilidades de su
desarrollo, Berretta y colaboradores emplearon los ladrillos
de plástico en una casa... ¡con techo de
cáscara de maní!
"Está trabajado con un
ligante que da una aislación térmica perfecta
y además es muy bonito", concluye el investigador.
Quienes deseen más información
sobre este desarrollo, pueden comunicarse con el CEVE,
www.ceve.org.ar , o por el (0351) 489-4442.
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