| Nota extraída
de http://www.conicet.gov.ar/NOTICIAS/portal/noticia.php?n=1155&t=4
11-04-2007 | Página/12 | Ciencia
DIALOGO CON EL QUIMICO ERNESTO CALVO
El manipulador
de moléculas
El doctor Ernesto Calvo, químico
e investigador del Conicet, traza un panorama del estado
de la química actual y los caminos en los que
se divide: química verde, nanotecnología,
química computacional.
–Mire, con este asunto del calentamiento
global me dejaron poquísimo espacio. Ni siquiera
me alcanza para una introducción como se debe,
y tenemos que ser en general muy breves. Este año
usted recibió el premio Houssay al investigador
consolidado. ¿Se siente muy consolidado?
–Yo tengo 55 años, volví
en el año ’85 de Estados Unidos, armé
un grupo, dirigí once tesis doctorales, publicamos
bien, somos reconocidos internacionalmente, tenemos
contactos con la industria, algunos de nuestros discípulos
están en la industria, otros están en
la vida académica, otros están en el exterior,
para tomarlo del modo positivo podemos decir que nuestro
laboratorio se extendió hasta Harvard.
–Su laboratorio es...
–Es el laboratorio de electroquímica
molecular del Inquimae, Departamento de Química
Inorgánica, Facultad de Ciencias Exactas de la
UBA.
–Me gusta eso que decía
cuando veníamos para acá, que las ciencias
exactas no son tan exactas...
–Cuando doy clases en primer
año les digo a los estudiantes que los voy a
defraudar porque ellos vinieron a hacer Ciencias Exactas
y en realidad un buen científico lo que tiene
que saber es hacer una buena aproximación, porque
es imposible hacer algo totalmente exacto con todas
las variables que tiene. Un buen científico tiene
que abstraerse y tratar de ver cuáles son las
variables importantes. Digamos, en una reacción
química, prácticamente siempre, despreciamos
el efecto de la gravedad.
–Claro...
–Entonces uno diría bueno,
no está considerando todo, pero no se puede porque,
en definitiva, lo que tenemos que hacer es poner nuestras
hipótesis en términos del lenguaje que
manejamos los científicos, el lenguaje matemático.
Siempre hay términos, en especial no lineales,
que uno está despreciando.
–No sólo no lineales.
–Sí, por supuesto. Uno
lo que está viendo es un pedacito chiquito de
la realidad, donde hace una aproximación. Desde
ese punto de vista las ciencias exactas son exactas
en un contexto acotado.
–Ahora, uno hace una aproximación
a algo... ¿y ese algo es la realidad?
–Yo tengo una serie de datos
de un fenómeno ¿sí?, entre A y
B y tengo 10 puntos, en el medio, donde no tengo puntos,
yo puedo interpolar si conozco la ley que los vincula
y estoy seguro de no meter la pata, pero por fuera de
esos puntos, por fuera de A y de B, estoy extrapolando
y nadie me garantiza que esta extrapolación sigue
la misma ley.
–Ah, pero hay una ley...
–Hay una ley que la conocemos
tanto como podemos. Siempre viene alguien que dice “se
olvidaron de este pequeño efecto” y la
ley se corrige, y eso es lo bueno de la ciencia que
es provisional.
–Muy brevemente, ¿usted
sería capaz de contarme qué hace, los
puntos en que está trabajando?
–Yo hago electroquímica,
que estudia las reacciones químicas que ocurren
en electrodos, como por ejemplo en la batería
de un auto... pero déjeme contarle un poco qué
pasó con la química en los últimos
veinte años.
–Adelante.
–Al terminar la guerra fría
hay una crisis de la química, porque la química
había dado fertilizantes, antibióticos,
colorantes, plásticos, pero en un momento los
químicos hicieron moléculas tan estables
que ya no eran recicladas en la atmósfera y aparecen
el agujero de ozono, los hidrocarburos, los clorocarburos
y además tampoco hace falta hacer tantas armas
químicas. Entonces en Estados Unidos se produce
toda una discusión con representantes de universidades,
de congresos, de instituciones científicas y
discuten qué química tiene que haber en
el futuro, y por otro lado estaba el estigma de que
la química destruyó al mundo...
–¿Pero lo destruyó?
–Lo estropeó bastante
y justamente muchos decían “pero bueno,
la química es la que puede limpiar el mundo que
ensució porque los químicos saben cómo”.
–¿Y cómo?
–¿Qué hace un químico?
Manipula moléculas, puede predecir sus propiedades,
puede medir sus propiedades, puede sintetizarlas, o
sea un químico es el mago de las moléculas.
Y ahora estamos en una situación ideal, porque
podemos manipular las moléculas de una en una.
Entonces, de esta discusión que yo mencionaba
salen dos cosas a futuro que son invasivas en toda la
investigación en el mundo: una se llama “química
verde” y la otra se llama “nanotecnología”.
–Bueno, me imagino lo que es
la química verde.
–Es simplemente cómo pensar
cada producto, cada sustancia, cada artículo
que se fabrique desde el momento en que se diseña
la molécula hasta cómo se va a disponer
de ella. En otras palabras, si yo fabrico plástico
para hacer un canasto de plástico, usted lo va
a tirar al basurero y en algún momento va a haber
que hacer algo con eso porque va a contaminar. Eso es
química verde. Tenemos un proyecto, uno de los
chicos del laboratorio está haciendo electrosíntesis.
La electrosíntesis permite hacer fármacos,
y es química verde en el sentido de que es más
limpia, porque como trabajamos con electrones, los electrones
son reciclables, son verdes, no producimos deshechos
en la cantidad que lo produciría un método
químico tradicional. Esa es una de las cosas.
–¿Y la otra?
–La otra es la nanotecnología,
donde sí estamos fuertemente embarcados. La nanotecnología
es manipular objetos en el nanómetro, que es
la millonésima parte de un milímetro.
Y otra vez, ahora esos objetos se pueden manipular de
a uno.
–Como hace la biología.
–Sí. En realidad lo que
estamos mirando es cómo funciona la biología,
o sea, las neuronas son capaces de procesar mejor que
una computadora en forma paralela, el ADN puede almacenar
mejor que ninguna memoria, una mitocondria es una central
nuclear o hidroeléctrica, una central de electricidad
en la cadena respiratoria que es fenomenal y limpia,
un ribosoma tiene una fábrica muy limpia, y lo
hace de a una molécula por vez. Entonces el desafío
es tratar de copiar eso y hacer cosas útiles.
–¿Utiles en qué
sentido?
–En realidad nosotros aquí
hacemos ciencia básica; si bien tenemos proyectos
industriales, lo que uno trata de hacer es entender
los mecanismos de cómo funcionan estas cosas,
cómo se puede trabajar con nanopartículas.
Por ejemplo, uno de mis estudiantes acaba de diseñar
un biosensor que va a ser el más chico del mundo
porque tiene veinte nanómetros con todos los
componentes de un biosensor que antes requería
un cm2. Eso se puede hacer por las propiedades que tiene
la materia en la escala del nanómetro.
–Entonces éstas son las
cosas que hacen.
–Otra cosa muy importante en
química hoy son los métodos computacionales.
Las computadoras hoy pueden procesar tanta cantidad
de información a tal velocidad que se puede simular
el comportamiento de los átomos y moléculas
en química y la química computacional
ha dado progresos muy grandes. Naturalmente, los métodos
computacionales son aproximados, en el sentido en que
hablábamos al principio, y la teoría de
las aproximaciones es toda una rama muy compleja y especializada,
pero los científicos lo que tenemos que conservar
es la idea de conjunto. Las computadoras permiten describir
a la materia como nunca antes y entender la materia
como nunca antes y ¿para qué queremos
entender la materia?
–¿Para qué?
–Para poder extrapolar y decir:
“Bueno, si yo entiendo la materia puedo diseñar
en base a estas propiedades un producto que sea un biosensor,
que sea un medicamento, que sea un fertilizante, que
sea algo útil para la sociedad”, y ésta
es la otra cosa sobre la que los científicos,
por lo menos cuando ya estamos consolidados, tenemos
algunas responsabilidades: entender para qué
hacemos lo que hacemos, tratar de ver para qué
formamos gente y cómo la sociedad las va a aprovechar
y cuáles son las demandas sociales que desde
Argentina o Latinoamérica un científico
puede satisfacer.
–Perfecto. Se nota que es un
científico consolidado.
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