Nota Escrita por Eliana
Galarza, extraída de http://www.clarin.com
Noviembre
2005 - El sabor amargo y la yerba sin
palo son los atributos principales para los materos.
Lo determinó un grupo de investigadores de la
UBA y el Conicet en un encuentro reciente.
La yerba sin palo aguanta más
en sabor que la que tiene palo. Porque es más
resistente al lavado y porque tiene mayor cantidad de
cafeína y otros compuestos propios de la yerba.
Los expertos materos nunca tuvieron dudas de que eso
era así. Pero comprobarlo científicamente
es otra cosa. El Instituto de Química y Metabolismo
del Fármaco y el Laboratorio de Investigaciones
Sensoriales, los dos del Conicet, organizaron un encuentro
para comentar lo último que se sabe sobre la
infusión y sobre cómo se perciben algunos
sabores.
En un salón pequeño pero
coqueto del 8 º piso del Hospital de Clínicas
se reunieron bioquímicos, bromatólogos,
biólogos y físicos para ponerse al día
con los aspectos químicos, biológicos,
sensoriales y tecnológicos del sabor. Y uno de
los puntos importantes fue el tradicional mate.
Olga Tamasi, del Laboratorio de Sentidos
Químicos de la Facultad de Farmacia y Bioquímica
de la Universidad de Buenos Aires, expuso sobre el Análisis
Sensorial de esa infusión y al final de su ponencia
despertó comentarios entre sus pares. Claro,
en un país matero como éste, todos tienen
algo para decir. "Elegimos el mate porque es algo
muy nuestro, prácticamente la bebida nacional.
Y lo que pretendimos fue ver si es posible usar en él
algunos métodos de estudio de otras disciplinas.
Es algo muy de investigación básica, nuestras
conclusiones no puede aplicarse mañana y directamente
en la vida cotidiana pero sí, a la larga, podrían
ayudar a diseñar yerbas mejor adaptadas al gusto
de los consumidores. Es decir, conociendo sus atributos
químicos y las bases neurofisiológicas
del sabor, las empresas podrían dar en el blanco
con los sabores preferidos", explica Tamasi.
Otros estudios complementarios se basaron
en muestras pequeñas. Y los conejillos de Indias
fueron los estudiantes de la facultad. Así, sobre
números no muy grandes pero de todos modos significativos
("en este tipo de análisis no es vital que
el número de voluntarios sea grande", comenta
Tamasi), se pudo saber que cuando una persona va a la
góndola del súper, lo primero que piensa
para elegir una yerba es en su sabor. Y mucho después
en su cuerpo, tonalidades u otras variables.
En el campo de las preferencias por
la infusiones, el mate, además, le gana a cualquier
otra. Sobre 195 estudiantes universitarios de entre
22 y 24 años, el 78% de las mujeres y el 28%
de los varones, elige el mate o el mate cocido. Y el
gusto que más seguidores tiene es el amargo.
Otras variables surgieron luego de interrogar a 16 personas
preseleccionadas sobre otros atributos. El olor preferido
fue el descripto como "dulce"; después
se ubicaron "el de la yerba mate"; y el de
"pasto—hierbas". Y cuando se preguntó
con qué color suele asociarlo, apareció
el amarillo (no el verde), luego el verde, el naranja
y el marrón.
Los científicos tuvieron en
cuenta que la yerba utilizada para los estudios fuera
la que se ajusta a las definiciones estándar.
Según el Código Alimentario Argentino,
con la denominación de yerba mate o yerba se
entiende al producto formado por las hojas desecadas,
ligeramente tostadas y desmenuzadas de Ilex paraguarensis
Saint Hilaire (Aquifoliácea) exclusivamente,
mezcladas o no con fragmentos de ramas secas jóvenes,
pecíolos y pendúnculos florales.
Para los viejos y expertos tomadores
de mate, nada de esto va mudar sus costumbres. Pero,
para la ciencia, tener nociones más exactas de
la composición química del mate y de sus
propiedades químico—sensoriales ayuda a
entender, entre otras cosas, por qué demonios
se la consume tanto. |