| Nota
Extraída de http://www.universia.com.ar/materia/materia.jsp?materia=25375
07/08/2007
Usan los palitos de
yerba mate como combustible
En la UNaM, un grupo de científicos
encontró que los desechos de la producción
de yerba pueden servir para reemplazar al menos la mitad
de la energía utilizada para secar las hojas.
Una vez más la investigación
académica pone sobre la mesa nuevas opciones
para ahorrar energía. Ahora, un grupo de científicos
de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) descubrió
que al utilizar los palitos de la yerba mate (hoy desechados)
se podría bajar en un 50% el consumo de leña
para secar el producto.
La idea de los investigadores de la
facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales
es parte de un trabajo donde se analizó las implicancias
económicas que genera el hecho de aprovechar
este subproducto como un recurso más de combustible.
Además de hacer más rentable la
producción de yerba, se convierte en una alternativa
a la utilización de leña proveniente del
monte nativo.
Tal como dio a conocer la casa de altos
estudios de Posadas, los palos que se descartan constituyen
aproximadamente el 20% del volumen total procesado.
Según la legislación vigente, en un paquete
de yerba mate sólo puede haber un máximo
del 35% de palos, el resto debe ser exclusivamente hojas,
la parte más valorada de la planta.
"Observamos que con los palos
separados en las zarandas podríamos abastecernos
parcialmente de un 50 por ciento de combustible y con
ello tendríamos un ahorro económico importante",
aseguran Rodolfo Känzig, Carlos Kruzolek y José
Jorge Pokolenko, los científicos que idearon
esta alternativa, ya presentada el año pasado
en un congreso sudamericano realizado en la capital
provincial.
A pesar de un resultado alentador en
casi todos los ámbitos donde ha sido expuesta
esta estrategia, los profesionales misioneros son concientes
que aún resta solucionar una cuestión
de volumen, dado que el palo "es un material liviano,
ocupa un espacio muy grande y esto es muy incómodo
en cuanto a la manipulación del stock",
indican desde la UNaM.
Para esta cuestión, los científicos
proponen dar un tratamiento a los palitos convirtiéndolos
en briquetas y de esta manera se podrían disponer
en un espacio menor. "Además, mejoraríamos
el poder calorífico en función del volumen",
aclaran al tiempo que recomiendan "mantener la
leña bajo techo, por la humedad".
Según los cálculos de
los investigadores, de unos 40 mil kilos de hoja verde
y ramas, 23.875 kilogramos es aguda. El volumen de energía
requerida para poder eliminar esa humedad estaría
en alrededor de 15.500 kilogramos de leña por
día. Pero si se considera que "en el proceso
de elaboración se separa alrededor del 20 por
ciento del total de hojas verde que se procesa, la cantidad
de palos que tendríamos sería de 8 mil
kilogramos", esgrimen los profesionales. Es decir
que la mitad de la energía calórica es
reemplazable de la propia materia prima.
Por otro lado, en el informe científico
se asegura que no existen muchas alternativas a la leña
de árboles nativos. Como sustituto de estos combustibles
podrían utilizarse maderas de monte implantado,
como ser pino o eucalipto. "El principal problema
-dicen los expertos de la UNaM- que presentan estos
tipos de combustibles es que aromatizan el producto
y además poseen una humedad muy alta que disminuye
su poder calorífico, aproximadamente en un 50
por ciento".
En otros intentos, "se han empleado
combustibles como ser el gasoil y fuel oil, con resultados
no favorables debido a que contaminan el producto. Además,
se utilizó gas propano, combustible muy limpio
que no contamina pero que posee el inconveniente de
que es muy caro e incide en el costo de producción",
concluye el documento.
Fuente: prensa UNaM
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