
Moulin
Rouge en 1889 se inaugura en París el
Moulin Rouge, que expone junto a su puerta una escena
de circo pintada por Toulouse-Lautrec.
El nombre del pintor y el del
cabaret quedarán unidos en el cartel que realiza para
el establecimiento en 1891. Ya aparece en él la Goulue,
su bailarina estelar, cuya figura se reitera en otros
cuadros y carteles.
Todavía en 1895, cuando en plena decadencia se establece
en una barraca en la Foire du Tróne, será Toulouse el
encargado de decorarla. Todas las grandes estrellas del
cabaret y el café concert en París desde 1890 aparecen
en la obra de Lautrec, aunque las más habituales fueron
Jane Avril -la que más apreciaba su obra- e Yvette Guilbert,
a la que consagró un álbum entero de litografías en 1894.
Además del Moulin Rouge, Lautrec frecuentó otros locales,
como el Jardin de Paris o el Divan Japonais. Tampoco hay
que olvidar a Aristide Bruant, un cantante de tendencias
anarquistas que lo introdujo en el mundo de Montmartre
y para el que realizó algunos de sus más célebres carteles.
Los espectáculos nocturnos de mala nota y los burdeles
no monopolizan, sin embargo, la vida y la obra del pintor.
Sus éxitos en Los Veinte de Bruselas lo llevan a exponer
en el Royal Aquarium de Londres; allí el pintor Whistler,
al que conocía de París, le presenta a Oscar Wilde. Ese
mismo año inicia su amistad con los hermanos Natanson,
fundadores de la Revue Blanche, una revista fundamental
para la escena artística parisina de los años del cambio
de siglo, Lautrec colaboró en sus páginas y participó
en algunas de las exposiciones celebradas en torno a ella.
En paralelo a su obra pictórica desarrolla una abundante
y excelente producción litográfica, simultánea
con carteles publicitarios y trabajos editoriales.